El centro investigador principal del continente es la Facultad de Medicina de la U. de Chile

El proyecto Horizon 2020 recibirá cinco millones de euros para igual número de años de trabajo e incluye aportes científicos de Argentina, Bolivia y Perú, además de Alemania, Francia, Noruega y Reino Unido. Asimismo, reúne a cuatro instituciones de educación superior además de la nuestra, como son las universidades de La Frontera, Austral, Católica del Maule y Católica de Chile.

Así lo explica la doctora Katherine Marcelain, académica del Departamento de Oncología Básico Clínica de la Facultad de Medicina e investigadora principal del estudio “Establishment and explotation of an European-Latin American Research Consortium towards Erradication of Preventable Gallbladder Cancer (EULAT Erradicate GBC) en la Universidad de Chile, el cual es parte de la línea científica que ha seguido desde la vertiente genética hace ya varios años y que ha realizado con el constante apoyo de la Universidad de Heildelberg, que es la institución principal del proyecto Horizon 2020 y cuyo coordinador es el doctor Justo Lorenzo-Bermejo.

“Este estudio apunta a la prevención y detección temprana del cáncer de vesícula biliar, así como a ampliar los posibles tratamientos”, informa la académica. “Queremos identificar, de entre las personas que tienen cálculos a la vesícula, quiénes deben someterse a colecistectomía o la extirpación de este órgano, mediante indicadores que sean más fidedignos, mejores predictores que los parámetros que se usan actualmente por parte del Ministerio de Salud, que cubre esta intervención en personas de entre 35 y 49 años. El problema es que este tipo de cáncer aparece después de los 50”.

Este objetivo se debe a que “si bien la mortalidad por cáncer de vesícula en Chile ha disminuido –antes era segunda causa de muerte en mujeres-, la extirpación de vesícula ha sido una buena medida que ahora enfrenta un cuello de botella, porque esta operación ha aumentado en todas las regiones del país, ero en las de mayor riesgo, como son las de Los Lagos, Los Ríos y Araucanía, la mortalidad por este cáncer no ha bajado, porque allí la tasa de colecistectomía no ha aumentado lo suficiente como lo ha hecho en el resto del país”, añade.

Doctores Alicia Colombo, directora del Biobanco de la Facultad de Medicina; Justo Lorenzo-Bermejo y Katherine Marcelain.

15.000 pacientes de cuatro países

Para el proyecto Horizon 2020 “EULAT Erradicate GBC”, el equipo de internacional de investigadores reclutará en Chile, Argentina, Perú y Bolivia a aproximadamente 15.000 pacientes con indicación clínica de colecistectomía por presencia de cálculos; de todos ellos, esperan que entre un 5% y un 10% tengan señales de cáncer incidental –esto es, entre 600 y 1.500 personas que no estaban previamente diagnosticadas, con lesiones preneoplásicas o neoplásicas iniciales o un poco más tardías- detectadas al momento de la intervención o en la biopsia de los tejidos. “Antes de que se operen, a los 15.000 participantes se les pedirán muestras de sangre, orina, deposiciones y saliva, a las cuales realizarán todo tipo de análisis genéticos y moleculares, buscando tanto a los que ya hemos señalado como indicadores de riesgo como a otros marcadores que pudieran aparecer en RNA pequeños, metabolitos o proteínas. Y la información resultante la relacionaremos con el desenlace post operatorio, a partir de la biopsia de los tejidos extraídos. Es decir: ¿la presencia de determinados marcadores se correlaciona con la presencia de cáncer de vesícula?”, explican los doctores Marcelain y Lorenzo-Bermejo.  

“Muchos de los cánceres que se encuentran de forma incidental son de etapas tempranas, lo cual es muy difícil de estudiar de otra forma porque por lo general se diagnostica en fases tardías; de esta forma encontraremos marcadores válidos para la detección en etapas iniciales, sumando cada vez más factores para nuestro cálculo de riesgo”, añade la investigadora.

A estos análisis añadirán la información recabada mediante una completa encuesta ambiental, cuyo objetivo es caracterizar factores determinados por la dieta o la exposición a contaminantes, “datos que podrían explicar las diferencias de riesgo o de protección que representan las diversas ancestrías”.

En ese sentido, y dado que tendrán muestras de los cuatro países latinoamericanos participantes, “podremos ver si es que hay diferencias entre la población con ancestría mapuche chilena o argentina, por ejemplo, o ver en ellos mismos si la ancestría aymará también es protectora frente al cáncer de vesícula o no. Y así establecer ese tipo de similitudes o diferencias con las muestras de Perú y Bolivia, y ver qué otros factores pueden afectarlos a ellos porque los bolivianos tienen alta incidencia de este cáncer, pese a su alta ancestría aymara: hay que ver qué es lo que pasa en esa población”, informa la doctora Marcelain.

Y, en cuanto al factor de género, el equipo de investigadores franceses que integra el proyecto y que se enfoca en materia de metabolismo, “estarán abocados a relacionar esos resultados con las características del sexo femenino en cuanto a lo hormonal, por ejemplo, además de otros determinantes”.

Por último, y en cuanto a mejorar los posibles tratamientos para las personas que ya están aquejadas de cáncer, “analizaremos las mutaciones que presenten los tumores extraídos de aquellos pacientes que presentaron cáncer incidental al momento de la operación, contrastándolas con un panel de 350 mutaciones, para identificar si en esos tumores hay algunas de ellas que sean indicadores de buena respuesta a tratamientos en otros cánceres. De esta forma generaremos información para que, a futuro, se pudiera hacer algún estudio clínico incorporando a los pacientes con cáncer de vesícula biliar, porque los otros cánceres están muy bien estudiados en distintas partes del mundo, se conocen muy bien cuáles son sus mutaciones y qué terapias son las mejores para tratarlas”.

Para todo este proyecto, añade, el papel del Biobanco de la Facultad de Medicina será fundamental, tanto en términos de reclutamiento de pacientes y de recolección y análisis de las muestras, como colaborando en la puesta en marcha de biorepositorios en las distintas instituciones académicas y asistenciales participantes de Chile y el continente, así como en la formación y capacitación del personal que trabajará en estos procesamientos.

Enfermedad rara en Europa

“El interés de la Universidad de Heidelberg, en Alemania, así como de los demás países europeos, está dado tanto por contribuir a enfrentar estas enfermedades en América Latina, y a formar capital humano avanzado, como porque allá el cáncer de vesícula biliar es una patología rara, por lo que para poder avanzar en su conocimiento se debe investigar en países que puedan constituir una cohorte significativa”, explica el doctor Lorenzo-Bermejo.

Más en mapuche, menos en aymará

Respecto a investigaciones previas realizadas por la doctora Katherine Marcelain, informaba que “las mujeres mapuche son las que presentan una de las mayores tasas cálculos en todo el mundo -alrededor de un 50%- y en un estudio de tipo ecológico que hicimos pudimos determinar que se pueden asociar las diferentes tasas de mortalidad de las distintas regiones al componente amerindio de su población. Tenemos los datos genéticos de 2.500 chilenos de todas las regiones del país, a los cuales se hizo análisis de genotipo por lo que conocemos su componente amerindio, y encontramos que por cada punto porcentual de componente mapuche aumenta tres veces el riesgo de morir por cáncer de vesícula. Al contrario, por cada punto porcentual de etnia aymará, disminuye en tres puntos el riesgo de desarrollar cáncer”.

El programa financia cinco años de investigación.

Texto: Cecilia Valenzuela León

Fotografía: David Garrido González

Fuente: Noticia publicada el 24 de Julio de 2019 en Portal de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile